Para determinar si una lámina recubierta de color cumple con los estándares de calidad, el método principal es verificarla según los requisitos de las normas nacionales: Inspección visual (puede realizarse solo a simple vista y al tacto) Una lámina recubierta de color que cumpla con los requisitos debe satisfacer los siguientes criterios: La superficie de la lámina debe ser plana y lisa, libre de defectos como protuberancias, hoyos, distorsiones onduladas, manchas sin revestimiento o rayones; La textura y el color deben ser uniformes y consistentes; cualquier patrón impreso debe ser claro (sin roturas ni manchas) y no presentar variaciones de color significativas; Los bordes cortados deben estar limpios y libres de rebabas, y la capa de recubrimiento no debe mostrar signos de delaminación, ampollas o descamación. Verificación de la calidad del sustrato Verificación del tipo de sustrato: Para aplicaciones en exteriores, el sustrato debe ser de acero galvanizado en caliente o recubierto con una aleación de aluminio y zinc; El acero laminado en frío que carezca de una capa protectora anticorrosión es inaceptable. Esta distinción se puede hacer examinando los bordes cortados: los bordes galvanizados o revestidos de aluminio y zinc tienen un aspecto gris plateado, mientras que los bordes laminados en frío revelan el color del acero puro; Verificación de tolerancia de espesor: Utilice un micrómetro con una precisión de 0,01 mm para medir el espesor en 3 a 5 puntos diferentes. Si la desviación supera ±0,02 mm, la hoja se considera no conforme. Específicamente, se requiere que el espesor del sustrato para paneles de techo no sea inferior a 0,6 mm, y para paneles de pared, no inferior a 0,5 mm.
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2026-05-28